martes, 15 de abril de 2014

Recarga de pilas y vuelta al trabajo

Después de unos días de desconexión por haber estado trabajando en mi tesina de final de Máster, por fin puedo descansar.

Como sucede a menudo, el gran esfuerzo ha merecido la pena, y en breve tendré entre las manos mi título de Máster en Logopedia Escolar y Clínica.

Ahora toca tomarse unos días de relax, pues aún no he terminado de desconectar de la rutina de "levantarse - tesina - comer - tesina - trabajar - cenar - tesina" con la que llevo conviviendo las últimas semanas.

Después de Semana Santa, retomaré el blog con más fuerza, terminando de publicar los posts antiguos y empezando ya con los nuevos. Tengo mucho que compartir y cada vez más ganas de hacerlo.

Espero que desconectéis también en estos días, salgáis de viaje o no, y que recarguéis las pilas como voy a hacer yo.

Felices vacaciones 

viernes, 21 de marzo de 2014

Narcolepsia: cuando el sueño se apodera de tu vida.

Uno de los trastornos del sueño que limita más la vida diaria a los que lo sufren, es la narcolepsia. Es muy poco común, pero muy conocido por lo peculiar. Es, como el insomnio y el síndrome de apnea del sueño, una disomnia.

Se caracteriza por la aparición recurrente de ataques de sueño, cataplejía (pérdida bilateral del tono muscular estando despierto, que suele ocurrir ante emociones intensas) y aparición de elementos característicos de la fase MOR (REM en inglés) en las fases de transición entre el sueño y la vigilia (parálisis de sueño o alucinaciones). Normalmente la somnolencia desaparece tras el ataque de sueño y reaparece varias horas después.

Afecta por igual a hombres y mujeres, y suele comenzar en la pubertad con la aparición excesiva de somnolencia, apareciendo después el resto de síntomas.

Como hemos dicho antes, lo más preocupante de esta enfermedad es lo mucho que limita la vida diaria. Imaginemos que estamos en el trabajo y, de pronto, nos quedáramos dormidos. Y no un día, sino a diario. Y ahora imaginemos que esto no sucede sólo en el trabajo, sino que nos sucede en cada situación que vivimos.

Las personas con narcolepsia se enfrentan a la imposibilidad o mayor dificultad de realizar actividades como natación, conducir, etc., puesto que pueden correr grandes riesgos, según la gravedad de su enfermedad.

Aquellos que sufren narcolepsia se enfrentan, en muchos casos, a la incomprensión por parte de la sociedad. Desde pequeños pueden sufrir burlas y estigmatización, se les acusa de vagos, perezosos, maleducados, y, en ciertos casos, de ser toxicómanos. Esto, unido a la problemática de la enfermedad, puede provocar depresión y problemas a la hora de relacionarse con los demás.

En relación a los tratamientos existentes, el objetivo fundamental que se busca es controlar los síntomas que afectan a la vida diaria del paciente. El tratamiento suele consistir en la utilización de fármacos estimulantes del Sistema Nervioso Central, y una serie de modificaciones conductuales.

En relación a estas últimas, podemos recalcar la importancia de las medidas de higiene de sueño, el ejercicio físico, el control de la comida y la programación de siestas diurnas.

En cualquier caso, es importante acudir al médico en cuanto veamos los primeros síntomas para que se realice un buen diagnóstico, y en prevención de posibles situaciones peligrosas.

Y una vez diagnosticado, se aconseja acudir a un psicólogo o especialista que nos enseñe las medidas a tomar en el día a día.

Como siempre, tenéis mi consulta a vuestra disposición para cualquier duda sobre este tema o cualquier otro.

Publicado originalmente en el Blog Aprende a Escucharte.

miércoles, 19 de marzo de 2014

El insomnio: un problema común

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sufrido o sufriremos dificultades a la hora de iniciar y/o mantener el sueño.

Los problemas de la vida diaria pueden incidir en nuestros hábitos de sueño, pero cuando esto sucede tan a menudo que resulta casi imposible conciliar el sueño, dormir toda una noche seguida, o bien se suele despertar muy temprano, podemos estar ante un caso de insomnio crónico.

En términos generales, podemos decir que el insomnio es más común en las mujeres y, si no se trata, suele empeorar con la edad. Como ya vimos anteriormente, el insomnio es un tipo de disomnia.






¿Qué tipo de complicaciones pueden ir asociadas al insomnio crónico?
  • Cansancio generalizado que interfiere en nuestra vida diaria.
  • Preocupación o agobio a la hora de irse a dormir.
  • Pensamientos negativos que interfieren en el sueño.
  • Estrés.
  • Depresión.
  • Sensación de no haber descansado durante días.
  • Ansiedad por no conseguir retomar el sueño si se despierta a mitad de la noche.

Además de los tratamientos farmacológicos, también hay tratamientos psicológicos que nos pueden ayudar a combatir el insomnio. Algunos de los métodos psicológicos más eficaces son:
  • Entrenamiento en relajación.
  • Técnicas de higiene del sueño.
  • Técnicas de control de estímulos.
  • Técnicas cognitivas.
  • Técnicas de biofeedback.

Anteriormente vimos la importancia del sueño para nuestra vida, así que si sufrís insomnio o alguna otra alteración del sueño, no dudéis en consultarme. Cuanto antes busquéis una solución, menos graves serán las consecuencias de una mala calidad o poca cantidad del sueño. Estudiaré vuestro caso de manera individualizada y os plantearé las opciones que mejor se adapten a vuestra situación.

martes, 18 de marzo de 2014

Apnea: la falta de aire durante el sueño

Uno de los mayores problemas físicos actuales es el aumento de peso que está sufriendo la población occidental. Los malos hábitos alimenticios y el aumento de la vida sedentaria, han provocado, entre otras cosas, desórdenes alimentarios de diversa gravedad. Este aumento del peso suele ir asociado a otro tipo de complicaciones. Hoy vamos a hablar de uno de estos problemas: la apnea del sueño.

La apnea, como comentamos anteriormente, es un tipo de disomnia. Se define como la reducción periódica o cese de la respiración durante del sueño debido a una oclusión (cierre) de la vía aérea superior.

Es mucho más común en hombres entre 40 y 50 años. En la mayor parte de los casos, suele haber exceso de peso, hipertensión, ronquidos, consumo de tabaco y alcohol, etc.

Hay tres tipos de apnea:
  • Obstructiva: Es uno de los trastornos más frecuentes. Se produce por un bloqueo del paso del aire en la garganta.
  • Central: El cerebro deja de enviar señales al aparato respiratorio, lo que provoca irregularidades en la respiración. Es menos frecuente.
  • Mixta: Suele empezar como central y terminar como obstructiva.
 ¿Qué tipo de síntomas se suelen presentar?
  • Somnolencia excesiva durante el día.
  • Trastornos respiratorios.
  • Trastornos cardiovasculares.
  • Trastornos psicológicos.

En el caso de la apnea, el tratamiento que ha demostrado ser más eficaz es la llamada Presión Nasal Positiva Continua (CPAP), que consiste en una mascarilla unida a un generador de aire que administra un flujo continuo del mismo a más presión de la normal durante la respiración.

Además de la CPAP, se recomiendan varios tratamientos conductuales consistentes en reducción de peso, abandono del consumo de alcohol y tabaco, y/o entrenamiento en cambios en la postura corporal durante el sueño.

También hay tratamientos farmacológicos variados y operaciones de cirugía en casos excepcionales en los que los demás tratamientos no funcionan o no son recomendables.


Es importante detectar el problema de la apnea lo antes posible, pero en este caso suele ser la familia la que percibe el problema, ya que muchos de los pacientes no saben que sufren este trastorno y creen que sus síntomas se deben a otras razones. Os recomiendo, por ello, que si tenéis dudas consultéis a vuestra familia si roncáis o tenéis un ritmo de respiración durante el sueño que resulte fuera de lo normal, y acudáis a un especialista lo antes posible.

Publicado originalmente en el Blog Aprende a Escucharte.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El sueño: parte fundamental de nuestra vida.

Los seres humanos pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida durmiendo. Y es que el sueño es fundamental para el ser humano. No sólo sirve para descansar y reponer fuerzas, sino que numerosos estudios han comprobado su importancia en la atención, la memoria y el aprendizaje. Nuestro cerebro necesita "desconectar" y reordenar la información que adquiere en el día a día.

La falta de sueño o de calidad de sueño puede provocar  alteraciones físicas y psicológicas de diversa gravedad. Por ello es importante tener unos buenos hábitos relacionados con el sueño, como por ejemplo:
  • En adultos, dormir al menos ocho horas. Los niños deben dormir más horas para compensar su mayor actividad física y mental.
  • No tomar bebidas con cafeína, teína o alcohol antes de dormir.
  • No cenar en exceso, pero tampoco ir a dormir con hambre o sed.
  • Dormir en habitaciones con buena ventilación, poca luz y temperatura no superior a 23ºC.
  • Procurar establecer horarios fijos de sueño para habituar al cuerpo.

Es relativamente frecuente encontrar a personas que acuden a su médico creyendo estar enfermas, y que sus síntomas se deban a alguno de estos hábitos poco saludables. De hecho, aproximadamente una cuarta parte de la población sufre o sufrirá en algún momento de su vida un trastorno del sueño.

El sueño se divide en dos grandes fases:
  • Fase No MOR (Movimientos Oculares Rápidos) o No REM (en inglés), que a su vez se divide en cuatro:
    • Fase 1: Es la transición de la vigilia al sueño. En ella se pueden dar alucinaciones, como oír voces, creer que vemos a alguien cuando no hay nadie, etc.
    • Fase 2: Sueño ligero durante el cual nuestro ritmo cardíaco y respiratorio baja.
    • Fase 3: Transición al sueño profundo.
    • Fase 4: Sueño profundo.
  • Fase MOR o REM: es la fase donde soñamos. Se llama así debido a que en esta fase suele haber movimiento de los globos oculares bajo los párpados (MOR: Movimientos oculares rápidos; REM: Rapid eyes movement).
Las alteraciones más graves del sueño se pueden diferenciar en dos grandes bloques:
  • Disomnias: Hacen referencia a alteraciones de la calidad, cantidad y horario del sueño. Entre ellas podemos encontrar el insomnio, la apnea, la narcolepsia, el hipersomnio y las alteraciones del ritmo circadiano.
  • Parasomnias: Se trata de acontecimientos o experiencias inusuales del sueño durante alguna de las fases del mismo o en la transición entre el sueño y la vigilia. Las más importantes son las pesadillas, los terrores nocturnos, el sonambulismo y el bruxismo.

En próximas publicaciones trataré algunas de estas alteraciones, explicando qué son y los tipos de tratamientos que existen.

Publicado originalmente en el Blog Aprende a Escucharte.

jueves, 13 de febrero de 2014

Acoso escolar: claves para prevenir y detectar desde la familia

El acoso escolar es un grave problema que preocupa a muchos niños y adolescentes de nuestra sociedad. En el año 2006, un informe llamado Cisneros X mostraba que aproximadamente el 25% de los alumnos entre Educación Primaria y Bachiller, sufría acoso escolar.
Uno de los datos más relevantes que aportaba este informe era que los niños de Primaria entre siete y ocho años tienen cuatro veces más riesgo de sufrir acoso escolar que los alumnos de 1º de Bachillerato, es decir, que según los niños van creciendo se hacen menos susceptibles de sufrir acoso. Es por ello, que consideramos importante que los padres sepan prevenir y detectar lo antes posible estas situaciones.
Lo primero que debemos saber es qué es exactamente el acoso escolar o bullying, y cuáles son sus características más comunes:
  • Es un tipo de violencia que se da en el ámbito escolar.
  • Los implicados son niños y/o adolescentes, es decir, entre iguales.
  • La agresión puede ser verbal, física o social.
  • Existe intencionalidad, deseo de dañar al otro.
  • Son incidentes que se dan a lo largo de un período de tiempo de form recurrente.
  • No hay agresión ni provocación previa por parte de la víctima.
 Existen varios tipos de acoso escolar que se pueden dar juntos o por separado:
  1. Maltrato verbal: insultos, difundir rumores falsos, burlas, poner motes desagradables, hablar mal del otro…
  2. Maltrato físico: robar o romper cosas a otro, pegar, empujar, amenazar…
  3. Maltrato psicológico: Acechar, intimidar, despreciar…
  4. Exclusión social: ignorar, ningunear, excluir del grupo…
Como padres, está en vuestra mano enseñar a vuestros hijos técnicas de asertividad que le ayuden a enfrentar sus problemas, y crear un ambiente de confianza que les ayude a plantearos sus problemas y solicitar ayuda.
Hay varias señales que, desde la familia, se pueden observar y nos pueden señalar que algo le está sucediendo a vuestro hijo/a. Algunos de ellos son:
  • Miedo o reticencia constante a ir al colegio.
  • No relacionarse con otros niños.
  • Heridas frecuentes inexplicables o en sitios extraños.
  • Ropa o material escolar roto.
  • Cambios en el estado de ánimo: tristeza, enfado, apatía…
  • Cambios de carácter: retraído, huraño…
  • Síntomas psicosomáticos al ir a la escuela: dolores de cabeza, de estómago, fiebre…
  • Escoger itinerarios diferentes para ir al colegio cada día.
Es importante que si observáis parte de estos síntomas en vuestro hijo, habléis con él. Preguntadle sobre sus preocupaciones y miedos, decidle que estáis a su lado para lo que necesite. En ningún caso trivialicéis su situación o preocupaciones.
Igualmente podéis hablar con el tutor o tutora de vuestro hijo e interesaros por su visión del status social del niño y su estado de ánimo. Tened en cuenta que se trata de un problema grave y que también es responsabilidad del centro el procurar que estas cosas no sucedan y poner remedio en caso necesario.
En internet podemos encontrar muchas páginas destinadas tanto a menores como a padres y profesores para informarse de cómo enfrentar este problema y salir de él. A continuación os recomiendo algunas de ellas:
Publicado originalmente en el Blog Aprende a Escucharte

miércoles, 12 de febrero de 2014

Problemas de conducta en niños: Castigos y Refuerzos

A partir de los 3 ó 4 años, ciertos problemas de conducta son relativamente frecuentes en los niños. A menudo, este tipo de problemas en nuestros hijos acaban alterando de un modo u otro la vida familiar. Actividades tan rutinarias como irse a dormir, comer, hacer los deberes, recoger la habitación o ir al supermercado pueden generar, en muchas familias, grandes enfados y frustración.
A continuación voy a presentar algunas pautas que se pueden seguir ante estas situaciones. Es importante recordar que dichas pautas pueden variar en cada caso, puesto que cada familia y cada niño/a son completamente diferentes. Es recomendable buscar el método que mejor se adapte a cada caso e ir evaluando los resultados obtenidos.
¿Qué son el refuerzo y el castigo? ¿Qué tipos de refuerzo y castigo existen?
El refuerzo y el castigo son dos tipos de consecuencias posibles ante una conducta, y cada una de estas consecuencias cumple una función: aumentar o disminuir la frecuencia de aparición de la conducta en cuestión.
Llamamos refuerzo a aquellos estímulos que favorecen la aparición o repetición de una conducta.
  • Refuerzo positivo: Aumenta la aparición de una conducta pues a esta conducta le sigue una consecuencia agradable. Por ejemplo: se le hace un regalo al niño por tener buenas notas o se le muestran atención, cariño y señales de aliento ante un buen comportamiento.
  • Refuerzo negativo: Aumenta la aparición de una conducta pues a esta conducta le sigue la eliminación (de ahí que se llame refuerzo “negativo”) de algo que a la persona le resulta desagradable. Por ejemplo, al niño al que no le gustan nada las judías verdes se le permite comer menos cantidad de estas verduras en la cena a consecuencia de haber sido muy obediente y haber recogido su habitación.
Llamamos castigo a aquellos estímulos que favorecen la desaparición o extinción de una conducta.
  • Castigo positivo: Disminuye la aparición de una conducta  pues la conducta es seguida de un estímulo desagradable para quien la ha producido. Un ejemplo claro de castigo positivo es echar una fuerte bronca al niño que acaba de pegar a su hermano.
  • Castigo negativo: Disminuye la aparición de una conducta pues a esa conducta le sigue la eliminación de algo que habitualmente es agradable para la persona. Por ejemplo, dejar al niño sin ver la televisión después de que haya desobedecido a su madre que le pedía que recogiera la habitación.
¿Cómo usar el castigo y el refuerzo?
Hay ciertas cosas importantes que debemos saber si queremos que un castigofuncione:
  1. Cuanto menos castiguemos, mejor. Es más efectivo funcionar con refuerzos que con castigos. Aún así son importantes para establecer normas y límites, algo que todos los niños necesitan.
  2. Los castigos deben ser cercanos en el tiempo a la conducta no deseada. No sirve de mucho que castiguemos a un niño sin jugar a la consola todo el fin de semana por haberse portado mal el lunes, porque entonces estaremos ignorando que de martes a viernes se portó bien. Lo ideal es que el castigo se produzca de la manera más cercana posible al momento en el que el niño emitió la conducta que deseamos eliminar.
  3. Los castigos no deben alargarse en el tiempo o producirán acomodación. Por ejemplo, si castigamos a nuestra hija sin ordenador durante un mes por sacar malas notas, lo más probable es que llegado cierto momento ya le dé igual porque se habrá acostumbrado a estar sin ordenador y alguna otra actividad acabe por cumplir la  misma función.
  4. A la misma conducta siempre le debe seguir una misma consecuencia. Es decir, si decidimos castigar a nuestro hijo sin ver la televisión por haber insultado a otro niño, es recomendable castigarle de igual manera cuando repita una conducta similar. Si actuamos de otra manera, él no sabrá qué esperar, sobre todo si alguna vez no lo castigamos pese a haberse comportado del mismo modo, y tanteará esa conducta u otras similares para ver qué sucede.
  5. Los castigos deben ser coherentes y proporcionados con respecto a la conducta del niño. Por ejemplo, una niña que tira a la basura unas pocas verduras del plato que no quiere acabarse, no debería sufrir un castigo igual que la que ha pegado a su hermana hasta hacerla llorar.
  6. Los castigos no se quitan. Si decides castigar a tu hijo por algo, no dejes que te convenza de que no lo volverá a hacer ni te dejes influir por sus posibles llantos. Los niños deben aprender que sus actos tienen consecuencias.
  7. No dejes que tu estado de ánimo influya a la hora de castigar a tus hijos. Si estás muy enfadado/a deja pasar un rato antes de decidir el castigo. Y recuerda que los niños también tienen días malos, habla con ellos para saber si hay algo que les preocupa y que está influyendo en su mal humor.
Y a la hora de reforzar, también hay ciertas cosas que debemos saber:
  1. Los mejores premios son aquellos que no son económicos, es decir, elogios, actividades conjuntas, demostraciones de cariño, etc. Los refuerzos que implican dinero (comprarle cosas, darle un dinerito, etc.) son útiles en muchas circunstancias pero es importante saberlos manejar pues, a la larga, pueden llegar a ser contraproducentes de algún modo. Es importante dejarse asesorar por un profesional.
  2. Dile algo bonito a tu hijo/a cada vez que haga algo que te gusta: “¡Qué bien has recogido tu cuarto!”, “¡Eres una campeona!”, “¡Cómo me gusta cuando te poner a hacer los deberes!”, etc. Aunque parezca algo demasiado sencillo, se sentirá reforzado/a a volver a hacerlo. ¿A quién no le gusta un elogio?
  3. Como sucede con los castigos, los refuerzos deben ser cercanos en el tiempo a la conducta que deseamos reforzar.
  4. Por supuesto, también han de que ser coherentes y proporcionados, teniendo siempre en cuenta factores como el nivel de esfuerzo que la conducta ha podido suponer para el niño.
  5. Es también recomendable que a la misma conducta le sigan habitualmente consecuencias iguales o similares.
  6. Y, una vez más, si se ha prometido un refuerzo, es muy frustrante para el niño, y para cualquier persona de cualquier edad
    , que finalmente no tenga lugar. Si le dices a tu hijo/a que le vas a premiar con algo, no te puedes echar atrás o no confiará en ti ni en la necesidad de hacer las cosas del  modo que hemos tratado de enseñarle.
Originalmente publicado en el Blog del Gabinete Aprende a Escucharte