Mostrando entradas con la etiqueta apnea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta apnea. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de marzo de 2014

Apnea: la falta de aire durante el sueño

Uno de los mayores problemas físicos actuales es el aumento de peso que está sufriendo la población occidental. Los malos hábitos alimenticios y el aumento de la vida sedentaria, han provocado, entre otras cosas, desórdenes alimentarios de diversa gravedad. Este aumento del peso suele ir asociado a otro tipo de complicaciones. Hoy vamos a hablar de uno de estos problemas: la apnea del sueño.

La apnea, como comentamos anteriormente, es un tipo de disomnia. Se define como la reducción periódica o cese de la respiración durante del sueño debido a una oclusión (cierre) de la vía aérea superior.

Es mucho más común en hombres entre 40 y 50 años. En la mayor parte de los casos, suele haber exceso de peso, hipertensión, ronquidos, consumo de tabaco y alcohol, etc.

Hay tres tipos de apnea:
  • Obstructiva: Es uno de los trastornos más frecuentes. Se produce por un bloqueo del paso del aire en la garganta.
  • Central: El cerebro deja de enviar señales al aparato respiratorio, lo que provoca irregularidades en la respiración. Es menos frecuente.
  • Mixta: Suele empezar como central y terminar como obstructiva.
 ¿Qué tipo de síntomas se suelen presentar?
  • Somnolencia excesiva durante el día.
  • Trastornos respiratorios.
  • Trastornos cardiovasculares.
  • Trastornos psicológicos.

En el caso de la apnea, el tratamiento que ha demostrado ser más eficaz es la llamada Presión Nasal Positiva Continua (CPAP), que consiste en una mascarilla unida a un generador de aire que administra un flujo continuo del mismo a más presión de la normal durante la respiración.

Además de la CPAP, se recomiendan varios tratamientos conductuales consistentes en reducción de peso, abandono del consumo de alcohol y tabaco, y/o entrenamiento en cambios en la postura corporal durante el sueño.

También hay tratamientos farmacológicos variados y operaciones de cirugía en casos excepcionales en los que los demás tratamientos no funcionan o no son recomendables.


Es importante detectar el problema de la apnea lo antes posible, pero en este caso suele ser la familia la que percibe el problema, ya que muchos de los pacientes no saben que sufren este trastorno y creen que sus síntomas se deben a otras razones. Os recomiendo, por ello, que si tenéis dudas consultéis a vuestra familia si roncáis o tenéis un ritmo de respiración durante el sueño que resulte fuera de lo normal, y acudáis a un especialista lo antes posible.

Publicado originalmente en el Blog Aprende a Escucharte.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El sueño: parte fundamental de nuestra vida.

Los seres humanos pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida durmiendo. Y es que el sueño es fundamental para el ser humano. No sólo sirve para descansar y reponer fuerzas, sino que numerosos estudios han comprobado su importancia en la atención, la memoria y el aprendizaje. Nuestro cerebro necesita "desconectar" y reordenar la información que adquiere en el día a día.

La falta de sueño o de calidad de sueño puede provocar  alteraciones físicas y psicológicas de diversa gravedad. Por ello es importante tener unos buenos hábitos relacionados con el sueño, como por ejemplo:
  • En adultos, dormir al menos ocho horas. Los niños deben dormir más horas para compensar su mayor actividad física y mental.
  • No tomar bebidas con cafeína, teína o alcohol antes de dormir.
  • No cenar en exceso, pero tampoco ir a dormir con hambre o sed.
  • Dormir en habitaciones con buena ventilación, poca luz y temperatura no superior a 23ºC.
  • Procurar establecer horarios fijos de sueño para habituar al cuerpo.

Es relativamente frecuente encontrar a personas que acuden a su médico creyendo estar enfermas, y que sus síntomas se deban a alguno de estos hábitos poco saludables. De hecho, aproximadamente una cuarta parte de la población sufre o sufrirá en algún momento de su vida un trastorno del sueño.

El sueño se divide en dos grandes fases:
  • Fase No MOR (Movimientos Oculares Rápidos) o No REM (en inglés), que a su vez se divide en cuatro:
    • Fase 1: Es la transición de la vigilia al sueño. En ella se pueden dar alucinaciones, como oír voces, creer que vemos a alguien cuando no hay nadie, etc.
    • Fase 2: Sueño ligero durante el cual nuestro ritmo cardíaco y respiratorio baja.
    • Fase 3: Transición al sueño profundo.
    • Fase 4: Sueño profundo.
  • Fase MOR o REM: es la fase donde soñamos. Se llama así debido a que en esta fase suele haber movimiento de los globos oculares bajo los párpados (MOR: Movimientos oculares rápidos; REM: Rapid eyes movement).
Las alteraciones más graves del sueño se pueden diferenciar en dos grandes bloques:
  • Disomnias: Hacen referencia a alteraciones de la calidad, cantidad y horario del sueño. Entre ellas podemos encontrar el insomnio, la apnea, la narcolepsia, el hipersomnio y las alteraciones del ritmo circadiano.
  • Parasomnias: Se trata de acontecimientos o experiencias inusuales del sueño durante alguna de las fases del mismo o en la transición entre el sueño y la vigilia. Las más importantes son las pesadillas, los terrores nocturnos, el sonambulismo y el bruxismo.

En próximas publicaciones trataré algunas de estas alteraciones, explicando qué son y los tipos de tratamientos que existen.

Publicado originalmente en el Blog Aprende a Escucharte.