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miércoles, 29 de octubre de 2014

La asertividad desde la infancia: aprendiendo a relacionarnos

En un anterior entrada sobre Acoso Escolar hablábamos de enseñar a los niños asertividad como prevención del mismo, pero ¿qué es eso de la asertividad?
Podríamos definir la asertividad como una estrategia o tipo de comunicación en el cual la persona manifiesta sus deseos y defiende sus derechos sin agredir ni someter a otros.
Desde este punto de vista, hablaríamos de tres tipos de personas según sus estrategias comunicativas:
  • Pasivo: Aquella persona que permite que otros tomen decisiones por él, ya sea por evitar el conflicto o por miedo a que sus opiniones sean rechazadas. Normalmente son personas con muy baja autoestima que creen que lo que hacen y piensan es erróneo.
  • Agresivo: Aquella persona que impone su voluntad a los demás, sin importarle qué opinen ni sientan los otros. Suelen ser personas que no admiten sus propios errores y que, por lo general, carecen de empatía.
  • Asertivo: Aquella persona que expresa sus deseos y defiende sus derechos, pero procurando no hacer daño a los otros. Suelen ser personas empáticas y con buena autoestima.
En términos generales podemos explicar de esta manera qué es la asertividad, pero la realidad es un poco más compleja, pues si bien tenemos una tendencia general a actuar dentro de uno de estos estilos, hay situaciones o personas con las que somos diferentes.

Esto se debe a que la asertividad es un continuo: en uno de sus extremos tenemos la pasividad, en el otro la agresividad, y dentro de ese continuo nos situamos cada uno en función de cada situación o de con qué personas estemos interactuando.
Por ejemplo, un niño normalmente actuará de manera más pasiva con sus padres y profesores, mientras que puede ser más asertivo o agresivo con sus amigos. Del mismo modo, un adulto suele ser más pasivo con su jefe o más asertivo con su pareja. Con el paso del tiempo y de las interacciones estos términos pueden variar.
Si relacionamos estos tipos de comunicación con lo que ya hemos visto sobre el acoso escolar, podemos encontrar una alta correlación entre víctimas y personas más pasivas, y entre acosadores y personas más agresivas.
La mejor manera de prevenir el acoso escolar, desde la práctica de la asertividad, es enseñar a los niños a defender sus derechos y expresar sus deseossin menospreciar ni agredir a otros, saber expresar una crítica de manera constructiva, recibir una crítica y discernir si es certera o no, admitir errores y aprender de ellos, buscar puntos comunes en una discusión, respetar opiniones diferentes, etc.
Todos estos puntos son habilidades sociales en las que se usa la asertividad y que nos servirán para toda la vida.

jueves, 13 de febrero de 2014

Acoso escolar: claves para prevenir y detectar desde la familia

El acoso escolar es un grave problema que preocupa a muchos niños y adolescentes de nuestra sociedad. En el año 2006, un informe llamado Cisneros X mostraba que aproximadamente el 25% de los alumnos entre Educación Primaria y Bachiller, sufría acoso escolar.
Uno de los datos más relevantes que aportaba este informe era que los niños de Primaria entre siete y ocho años tienen cuatro veces más riesgo de sufrir acoso escolar que los alumnos de 1º de Bachillerato, es decir, que según los niños van creciendo se hacen menos susceptibles de sufrir acoso. Es por ello, que consideramos importante que los padres sepan prevenir y detectar lo antes posible estas situaciones.
Lo primero que debemos saber es qué es exactamente el acoso escolar o bullying, y cuáles son sus características más comunes:
  • Es un tipo de violencia que se da en el ámbito escolar.
  • Los implicados son niños y/o adolescentes, es decir, entre iguales.
  • La agresión puede ser verbal, física o social.
  • Existe intencionalidad, deseo de dañar al otro.
  • Son incidentes que se dan a lo largo de un período de tiempo de form recurrente.
  • No hay agresión ni provocación previa por parte de la víctima.
 Existen varios tipos de acoso escolar que se pueden dar juntos o por separado:
  1. Maltrato verbal: insultos, difundir rumores falsos, burlas, poner motes desagradables, hablar mal del otro…
  2. Maltrato físico: robar o romper cosas a otro, pegar, empujar, amenazar…
  3. Maltrato psicológico: Acechar, intimidar, despreciar…
  4. Exclusión social: ignorar, ningunear, excluir del grupo…
Como padres, está en vuestra mano enseñar a vuestros hijos técnicas de asertividad que le ayuden a enfrentar sus problemas, y crear un ambiente de confianza que les ayude a plantearos sus problemas y solicitar ayuda.
Hay varias señales que, desde la familia, se pueden observar y nos pueden señalar que algo le está sucediendo a vuestro hijo/a. Algunos de ellos son:
  • Miedo o reticencia constante a ir al colegio.
  • No relacionarse con otros niños.
  • Heridas frecuentes inexplicables o en sitios extraños.
  • Ropa o material escolar roto.
  • Cambios en el estado de ánimo: tristeza, enfado, apatía…
  • Cambios de carácter: retraído, huraño…
  • Síntomas psicosomáticos al ir a la escuela: dolores de cabeza, de estómago, fiebre…
  • Escoger itinerarios diferentes para ir al colegio cada día.
Es importante que si observáis parte de estos síntomas en vuestro hijo, habléis con él. Preguntadle sobre sus preocupaciones y miedos, decidle que estáis a su lado para lo que necesite. En ningún caso trivialicéis su situación o preocupaciones.
Igualmente podéis hablar con el tutor o tutora de vuestro hijo e interesaros por su visión del status social del niño y su estado de ánimo. Tened en cuenta que se trata de un problema grave y que también es responsabilidad del centro el procurar que estas cosas no sucedan y poner remedio en caso necesario.
En internet podemos encontrar muchas páginas destinadas tanto a menores como a padres y profesores para informarse de cómo enfrentar este problema y salir de él. A continuación os recomiendo algunas de ellas:
Publicado originalmente en el Blog Aprende a Escucharte