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miércoles, 19 de marzo de 2014

El insomnio: un problema común

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sufrido o sufriremos dificultades a la hora de iniciar y/o mantener el sueño.

Los problemas de la vida diaria pueden incidir en nuestros hábitos de sueño, pero cuando esto sucede tan a menudo que resulta casi imposible conciliar el sueño, dormir toda una noche seguida, o bien se suele despertar muy temprano, podemos estar ante un caso de insomnio crónico.

En términos generales, podemos decir que el insomnio es más común en las mujeres y, si no se trata, suele empeorar con la edad. Como ya vimos anteriormente, el insomnio es un tipo de disomnia.






¿Qué tipo de complicaciones pueden ir asociadas al insomnio crónico?
  • Cansancio generalizado que interfiere en nuestra vida diaria.
  • Preocupación o agobio a la hora de irse a dormir.
  • Pensamientos negativos que interfieren en el sueño.
  • Estrés.
  • Depresión.
  • Sensación de no haber descansado durante días.
  • Ansiedad por no conseguir retomar el sueño si se despierta a mitad de la noche.

Además de los tratamientos farmacológicos, también hay tratamientos psicológicos que nos pueden ayudar a combatir el insomnio. Algunos de los métodos psicológicos más eficaces son:
  • Entrenamiento en relajación.
  • Técnicas de higiene del sueño.
  • Técnicas de control de estímulos.
  • Técnicas cognitivas.
  • Técnicas de biofeedback.

Anteriormente vimos la importancia del sueño para nuestra vida, así que si sufrís insomnio o alguna otra alteración del sueño, no dudéis en consultarme. Cuanto antes busquéis una solución, menos graves serán las consecuencias de una mala calidad o poca cantidad del sueño. Estudiaré vuestro caso de manera individualizada y os plantearé las opciones que mejor se adapten a vuestra situación.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El sueño: parte fundamental de nuestra vida.

Los seres humanos pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida durmiendo. Y es que el sueño es fundamental para el ser humano. No sólo sirve para descansar y reponer fuerzas, sino que numerosos estudios han comprobado su importancia en la atención, la memoria y el aprendizaje. Nuestro cerebro necesita "desconectar" y reordenar la información que adquiere en el día a día.

La falta de sueño o de calidad de sueño puede provocar  alteraciones físicas y psicológicas de diversa gravedad. Por ello es importante tener unos buenos hábitos relacionados con el sueño, como por ejemplo:
  • En adultos, dormir al menos ocho horas. Los niños deben dormir más horas para compensar su mayor actividad física y mental.
  • No tomar bebidas con cafeína, teína o alcohol antes de dormir.
  • No cenar en exceso, pero tampoco ir a dormir con hambre o sed.
  • Dormir en habitaciones con buena ventilación, poca luz y temperatura no superior a 23ºC.
  • Procurar establecer horarios fijos de sueño para habituar al cuerpo.

Es relativamente frecuente encontrar a personas que acuden a su médico creyendo estar enfermas, y que sus síntomas se deban a alguno de estos hábitos poco saludables. De hecho, aproximadamente una cuarta parte de la población sufre o sufrirá en algún momento de su vida un trastorno del sueño.

El sueño se divide en dos grandes fases:
  • Fase No MOR (Movimientos Oculares Rápidos) o No REM (en inglés), que a su vez se divide en cuatro:
    • Fase 1: Es la transición de la vigilia al sueño. En ella se pueden dar alucinaciones, como oír voces, creer que vemos a alguien cuando no hay nadie, etc.
    • Fase 2: Sueño ligero durante el cual nuestro ritmo cardíaco y respiratorio baja.
    • Fase 3: Transición al sueño profundo.
    • Fase 4: Sueño profundo.
  • Fase MOR o REM: es la fase donde soñamos. Se llama así debido a que en esta fase suele haber movimiento de los globos oculares bajo los párpados (MOR: Movimientos oculares rápidos; REM: Rapid eyes movement).
Las alteraciones más graves del sueño se pueden diferenciar en dos grandes bloques:
  • Disomnias: Hacen referencia a alteraciones de la calidad, cantidad y horario del sueño. Entre ellas podemos encontrar el insomnio, la apnea, la narcolepsia, el hipersomnio y las alteraciones del ritmo circadiano.
  • Parasomnias: Se trata de acontecimientos o experiencias inusuales del sueño durante alguna de las fases del mismo o en la transición entre el sueño y la vigilia. Las más importantes son las pesadillas, los terrores nocturnos, el sonambulismo y el bruxismo.

En próximas publicaciones trataré algunas de estas alteraciones, explicando qué son y los tipos de tratamientos que existen.

Publicado originalmente en el Blog Aprende a Escucharte.